PUERTA PURCHENA IDEAL 18/3/15  Pilar Quirosa-Cheyrouze

CORTIJO DEL FRAILE

cortijo_fraile_01Son demasiados años de reivindicación. No nos cansamos de exponerlo y repetirlo, pero está claro que los resultados han sido desafortunados a la vista del estado ruinoso que presenta el Cortijo del Fraile. Hace más de una década, con la puesta en marcha de distintos encuentros y el apoyo de algunas instituciones -especialmente desde Diputación, a través del Instituto de Estudios Almerienses-, se elevó un verdadero clamor para pedir su urgente puesta en valor, convocatoria a la que se unieron diferentes colectivos y asociaciones a lo largo del tiempo. Comenzó a existir una esperanza para dignificar un lugar que inspiró a Federico García Lorca la tragedia “Bodas de sangre” y a Carmen de Burgos, “Colombine”, la novela “Puñal de claveles”, de tan significativa proyección literaria.Los Protagonistas

Por aquellos días, vivimos intensamente cada uno de aquellos encuentros, que abrían, en principio, la posibilidad de supervivencia del inmueble, que ya presentaba evidentes fracturas por abandono. El 22 de junio de 2002 se firmaba el Manifiesto del Cortijo del Fraile por parte del Colectivo Hualí de Almería, el Grupo Cultural Espartaria de Lorca, la Asociación de Amigos del Parque Natural de Cabo de Gata- Níjar y la Asociación de Escritores y Artistas Españoles. Se contó con múltiples adhesiones por parte de diferentes foros, universidades, fundaciones y asociaciones, y entre las firmas, se contó con la del hispanista Ian Gibson, el periodista y escritor Juan de Loxa, por aquellos días director del Patronato García Lorca de Granada, y la investigadora francesa Adeline Izak, estudiosa de la obra de Lorca. Una nueva cita reivindicativa se materializó en un recorrido literario, organizado por el IEA, encuentro que tuvo lugar el 17 de diciembre de 2005, donde se solicitaba la restauración, recuperación y puesta en valor del Cortijo del Fraile como monumento etnográfico y cultural de trascendencia internacional. Fue incluido entre los espacios protegidos de la

denominada “ruta lorquiana”, a la que siguieron numerosas iniciativas. Se reivindicaba el edificio del siglo XVIII mandado construir por los frailes dominicos y la significación de una construcción ligada a la arquitectura tradicional del Parque Natural de Cabo de Gata-Níjar.

Años después se le concedía la categoría de Bien de Interés Cultural (BIC), con tipología de Sitio Histórico, sin que ningún avance atendiera a su puesta en valor. Ahora la pelota está en el tejado de la Junta de Andalucía, a través de la Comisión Provincial de Patrimonio, quien tiene que autorizar a la propiedad del Cortijo la puesta en marcha de las obras. Si en los últimos años ha habido constantes gestiones y reivindicaciones, entre ellas la de Amigos de la Alcazaba, Salvemos el Cortijo del Fraile, Foro La Chanca o Asociación La Traíña, todo se ha ido diluyendo en la franquicia del tiempo por desinterés o por abulia. Ya en el año 2010, el fotógrafo Alfonso Alonso dejó documentado, en una exposición de espléndidas fotografías, el implacable deterioro. Una construcción que debería de convertirse en un lugar de referencia para la cultura, con proyección internacional, algo que, si no se pone remedio de manera urgente, no podrá resistir el inclemente paso del tiempo.

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