PUERTA PURCHENA IDEAL 20/8/14. Pilar Quirosa-Cheyrouze

IMAGINARIO Y LIBERTAD

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El paso de los días aparece surcado por avatares, hallazgos y encuentros incrustados en el tiempo. También por la constancia y el referente de una libertad en la que creemos, el paisaje inmerso en una esfera de sentimientos y sueños que han de despertar a la vida. La traducción de un instante, con el embellecimiento de la palabra exacta, la que enmarca el mejor discurso a la hora de barajar un destino en la persistencia de la memoria. Así, arropados por la luz esencial de una mirada: la de la escritora Ana María Matute, premio Cervantes, una de las grandes voces de la literatura de postguerra, mujer vitalista en un tiempo de desamparo, quien nos legó todo un bagaje de magia y de ternura.

Hace unas jornadas, atravesando este tiempo de estío tan lleno de signos, y tras ser convocados por el escritor Miguel Naveros, nos reunimos un grupo de amigos, escritores y artistas para rememorar su huella, su legado. Fue un momento especialmente mágico, vivido en la plaza de San Miguel, junto a la librería Zebras.

Importante es el mensaje ungido en el itinerario de las horas, en las secuencias narrativas que representan cada espacio temporal, concebido desde la plasmación de una fuerza extraordinaria, esa mirada que va más allá de los días marcados inexorablemente por el avance de las agujas del reloj.

Ana María Matute, observadora de la realidad, testigo de un tiempo preciso, dueña y cómplice de una narrativa fluyente en el desarrollo vivencial y en la esencialidad forjada a través del relato, a la hora de presentar ambientes y pasiones. Inmensa en la elegancia del verbo y en la trascendencia al transmitir sesgos de profunda emotividad a la hora de crear ambientes y personajes. Los claroscuros de la España de postguerra, la desazón y el frágil hilo con el que se teje la esperanza. “Los hijos muertos”. La palabra elegante, creada para ser compartida. Hechicera de vida, en el mundo de los elfos, un paisaje que también se encuentra a ras de tierra si volamos con las alas de la imaginación, tejiendo, desde la constancia, una sutil cometa de sueños con la que surcar nubes, mares de fantasía y gozosos descubrimientos.matute

Esa mirada de niña, tan llena de hondura. Bien lo dijo ella misma en una ocasión: “como una niña que tuvo el mal gusto de crecer”, amiga de las aventuras de Peter Pan, rodeada de un especial imaginario donde derrotar a las sombras. Aquel abismo, la desolación de la guerra incivil y fratricida, aquella “Primera memoria”, o aquel “Río”. También, aquel bosque de esperanza, “A la mitad del camino”, sutiles experiencias de niñez inacabada, vertidas para siempre en las páginas del recuerdo.

Agradecemos su escritura llena de signos, apasionada, poética y reflexiva, llena de imágenes sensoriales, claves y juegos metafóricos. El medievo y el regalo de las hadas, “Olvidado rey Gudú”. Cada surco, cada navegación del camino. Cada resorte anclado en la emotividad. Cerca de eseParaíso inhabitado”, tan sutil y lleno de presencias, de literatura y experiencia de vida. La palabra amiga, vivencial. Inmortal y esplendoroso legado de verdad y de belleza.

 

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