PUERTA PURCHENA IDEAL 19/3/14 Pilar Quirosa-Cheyrouze
FÉLIX GRANDE

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Recientemente, dijimos adiós al flamencólogo, ensayista, narrador y poeta Félix Grande, con quien compartimos momentos entrañables, tanto en los encuentros poéticos celebrados en Oria en los años noventa, como en posteriores ocasiones, caso de las IV Jornadas Literarias del IEA, en torno al mundo del flamenco, junto al profesor y flamencólogo Norberto Torres, una cita cultural que se llevó a cabo en la primavera de 2003. Más cercana en el tiempo, su participación en el Aula de Literatura de Roquetas de Mar en mayo de 2011, que se celebró en el Museo Taurino, versó sobre “Poesía flamenca, el cancionero olvidado”. Reciente también la muerte del gran guitarrista Paco de Lucía, recordamos el magnífico trabajo de Félix Grande sobre Camarón y el maestro algecireño. “Y nada/ puede recuperarse, excepto en forma/ de una gota de música”, la esencialidad y el humanismo recogido a través de la palabra. En su andadura estuvo fielmente acompañado por su esposa, la también poeta Francisca Aguirre, mujer de exquisita sensibilidad, con la que compartimos el valor de su legado, aquel que permanece para siempre. Numerosos reconocimientos literarios –Adonais, Casa de las Américas, Nacional de Poesía, Manuel Alcántara, Eugenio D´Ors, Gabriel Miró, Felipe Trigo de narrativa, Premio de las Letras Españolas, Quijote a la Creación Literaria, Premio de Ensayo “Hidalgo” y Nacional de Flamencología-, entre otros, avalan su firme y consolidada trayectoria. En 2009 fue nombrado miembro de número de la Real Academia de Extremadura de las Artes y las Letras y en junio de 2010, fue reconocido como Hijo Predilecto de Mérida, su tierra natal. Su obra poética evolucionó desde la inspiración machadiana y el compromiso social y humanista de Luis Rosales y César Vallejo, hasta los parámetros de una poesía de evolución estética, en paralelo con los versos de José Manuel Caballero Bonald, Ángel Crespo, Jaime Gil de Biedma o Claudio Rodríguez. La preocupación estilística y formal domina toda la obra de Félix Grande a través de su escritura: “Las piedras” (1984) – poemario por el que obtuvo el citado Premio Adonais-, “Música amenazada (1966), “Blanco Spirituals” felix-grande_p(1967), “Taranto. Homenaje a César Vallejo (1971)” o “Las rubáiyátas de Horacio Martín” (1978), por el que consiguió el Premio Nacional de Poesía y donde recrea la existencia de un heterónimo, inspirado en el Abel Martín de Antonio Machado y en el Ricardo Reis horaciano de Fernando Pessoa. “Tú eres el lenguaje profundo/. Contigo todo tiene nombre”. Como flamencólogo, destaca su trabajo “Grandes del flamenco”, una serie discográfica de seis LP´s, antología y estudio, que data de 1981, y también sus libros: “García Lorca y el flamenco” (1992), “Agenda flamenca” (1987) y “Memoria del flamenco” (1995), por el que consiguió el mencionado Premio Nacional de Flamencología. Félix Grande dijo en una ocasión que “Las palabras deben dejar testimonio y cumplir con su misión”. Sin duda, nos queda lo mejor de su intenso legado.

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