PUERTA PURCHENA IDEAL 15/10/ 14 Pilar Quirosa-Cheyrouze

OCTUBRE

Van cayendo las hojas de un calendario lleno de asombros, conteniendo los anchos y curvos días de este 2014, un año que  se proyecta hacia su último cuarto, materializándose y desnudándose de fechas y de signos, hasta alcanzar la recta final. Un espacio que refleja todo un tiempo vivido en sus múltiples estancias, un año esperanzador y, al mismo tiempo, lleno de claroscuros, como las horas infinitas que asolan a tantas y tantas mujeres, intentando liberarse de las sombras.

También en este

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Fotografia: Neus Bonet i Sala

mes, el décimo, traduciendo sensaciones, verdades y espejismos. Por ellas. Por las que sufren y quieren recuperar la autoestima. Porque el ser humano es contradictorio y, a veces, poco intuitivo, y tensa ese arco que envuelve los ecos de un mundo que se resiente de verdaderos afectos. Un mundo donde existen rejas y alambradas, por donde se camina sorteando cada porción de vacío, con el fin de no estallar en la oquedad de unas manos que sólo ofrecen un triste vuelo, un juego de tibias cometas de arco iris, lanzadas, como otras tantas veces, al viento de la tarde. Por ellas. Por todas las mujeres que padecen la lacra del maltrato, cuando aparecen signos que se internan en un mal esquema, cubierto de humo, con la pretensión de alcanzar imposibles sortilegios. La trayectoria que, desde la falsedad, seduce con cantos de sirenas, acercándose a la agonía de un presente escalofriante. Un sol inverso que no ilumina los senderos de la alegría, un estigma donde caben todos los vientos inermes, retrato de la más profunda falacia. El machismo inclemente. El juego del solitario. Y la rabia, la impotencia, también el dolor. El umbroso camino de la existencia, cuando la noche no se encuentra con el horizonte de los días, momentos que claman por un porvenir lleno de posibilidades para que la vida, renovada, pueda transitar dejando atrás las espinas. Lejos del dificultoso camino que puede tornarse en daga afilada, estatuaria de universos que se perfilan como fuentes secas frente a otros recuerdos que hubieran podido ser más luminosos. Una cima jamás culminada en el lento abordaje de los días, lejos del mar que uno esperaba, cipreses oteando el renacer de las olas, a cada instante, a cada paso. La lacra espeluznante de la violencia de género. Hoy también, como ayer, con las manos atadas al despropósito.

Como un día escribió García Lorca, el poeta anunciador de libertades, “el cielo tiene playas donde evitar la vida y hay cuerpos que no deben repetirse en la aurora”. Luces intermitentes que quedan prendidas en los ecos de la última playa. El maltrato y las bajas esferas de la existencia. Por ellas. Para poder salir con fuerza de la emboscada. Huir de la crueldad de los días. Escapar a tiempo de la mordaza. Una vez más, por ellas, por todas ellas. Por cada mujer que necesita sentirse respetada, querida y amada. Frente a la animalidad del ser. Frente a la sinrazón. En este último cuarto del año. Más de cuarenta mujeres muertas a manos de sus verdugos. Mientras caen las hojas de los árboles. También en este mes de otoño.

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